sábado, 10 de noviembre de 2018

De paso a paso, avanzamos despacio.

 Motivación para la elección de una carrera.


Según el diccionario, motivación se define como "la acción de motivar o estimular a una persona", aunque también se entiende como "aquello que anima a una persona a actuar o realizar algo". Por su parte, la vocación es "la inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo". Si queremos mejores resultados para cualquiera que desee emplear ciertas acciones humanas, se necesita de ambas para que el individuo efectúe bien sus labores. Un hombre que es bueno en un ámbito es capaz de conseguir el doble de sus inversiones  de trabajo, pero aquel que solo lo consigue escasamente por medio de motivación, suele perder su tiempo haciendo algo banal que solo lo llevará a agotarse física y emocionalmente, porque no puede conseguir la misma cantidad que un trabajador promedio conseguiría en su ambiente de trabajo.



Con base a esta información podemos conocer la mentalidad de un adolescente, ellos están a diario fijando su rumbo en el presente y ven al mundo como un camino interminable y aburrido de analizar a futuro; probablemente, porque mucho de lo que gozan en las tecnologías actuales les plasman por los medios que todo en ésta vida tiene una solución ya impuesta por alguien más, y que el trabajo de ellos es divertirse y disfrutar la edad que poseen ahora, porque más tarde no habrá tiempo para eso, pues el mundo adulto es cruel y difícil, ya que todos terminarán trabajando para los demás, el círculo de la comunidad del que nadie podrá salir.

"Se puede alcanzar un sueño porque vocación y motivación están en la misma línea recta y solo imponderables pueden desviar de la ruta diseñada"
Y cuando hablamos de un sueño, imaginamos muchas cosas, entre ellas, lo que hemos conseguido al dormir durante nuestras horas de descanso nocturnal. Pero en el caso de la escolaridad, nos enfocamos especialmente en el “soñar despiertos”.

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De pequeños tenemos más motivación por el estudio, nos conciben con la idea de que seremos grandes personas que dejarán marca en el lugar donde vivimos, nuestros propios padres nos motivan a soñar en grande para estudiar materias complicadas o difíciles de recibir gran mérito monetario. Algunos crecen soñando que serán veterinarios, otros astronautas, policías, cocineros, viajeros, etc. Pero la realidad es mucho más oscura si notamos que dichos oficios o profesiones no son muy codiciados por el simple hecho de que en un país como en México jamás serán de gran relevancia para la sociedad.


Ahora bien, nadie nos ha limitado a soñar, probablemente, seguiremos sin encontrar nuestra vocación, así lleguemos a ser mayores y con alguna carrera ya ejercida. Es por eso, que nunca debemos dejar de lado nuestra motivación como seres humanos, porque probablemente estemos perdiendo el tiempo, estudiando algo que definitivamente no amemos y que sea sólo la única forma de generar recursos para pagar cualquier tipo de trato comercial.

Consejos para plantearte al elegir la carrera


·         Toma distancia y pon en perspectiva tu situación actual

A veces un poco de distancia ayuda a ver mejor y a quitar pasión a un asunto. Así que, en una situación de incertidumbre, conviene mirar tu vida como si fuera la de otra persona. ¿Qué tendría que hacer para salir del atolladero? Según explica Aída Baida, coach de La Profesional, conviene poner distancia física para aclararse. “En esas situaciones es difícil escuchar lo que realmente quieres, por eso es importante sacar tiempo para ti (…) y no me refiero a 10 minutos, sino a todo el tiempo que necesites para pensar con claridad lejos de tu ambiente habitual. Así que vete de vacaciones o tómate el fin de semana para pensar y dejar fluir tus pensamientos sin las presiones diarias”. Una recomendación parecida da Emily Huns, jefa de estudios de la Universidad de Londres: “Si no tienes idea de qué estudiar, relájate, es normal”. Huns cree que es importante tener tiempo para escoger una disciplina de la que uno realmente disfrute porque es el primer paso para ser un buen profesional.

·         Experimenta y no inviertas demasiado (todavía)

Si realmente no tienes vocación conocida, lo mejor es probar varias cosas. A veces nos acaba gustando lo que menos habíamos imaginado. No es mala idea hacer un curso gratuito, que no suponga grandes inversiones de tiempo y dinero y que pueda servir para abrirte un camino o todo lo contrario, para desechar alguna posibilidad a la que estuvieras dando vueltas en la cabeza. Alfonso Alcántara, creador del blog Yo oriento y coach especializado en directivos y empresas, lo resume muy gráficamente: “En caso de duda, da el siguiente paso pequeño y barato”. Para este experto eso es mucho más eficaz que paralizarse y esperar a saber lo que se quiere para actuar. “La vocación no se espera, se construye. Nos puede interesar casi todo si le damos una oportunidad”, sentencia Alcántara.


·         No pienses en el título, sino en las competencias

La idea central de esta recomendación es que el mercado laboral cambia, las profesiones también, pero hay habilidades y competencias que seguirán siendo imprescindibles y bien valoradas. Es un error pensar únicamente en el estatus que puede otorgar un título de una universidad determinada y no en lo que realmente te va a enseñar. “Hay que preocuparse menos por lo bien que suene el nombre de los estudios, acreditación o titulación de que se trate, no hay que dejarse engañar por su validez aparente. No se comprueban suficientemente los aprendizajes y competencias concretas que realmente incluye una titulación.
Tenemos que considerar más las consecuencias reales de participar en una determinada formación: en qué profesional nos vamos a convertir. Para elegir estudios, no pienses en profesiones, piensa en ser profesional. No conocemos las profesiones del futuro, pero es probable que las competencias valiosas sigan siendo similares”, escribe Alcántara en su blog. Algunas de estas competencias transversales y siempre útiles están relacionadas con la ofimática, los idiomas, las matemáticas, la estadística, la informática y la programación, las redes sociales y la gestión de contenidos en Internet, las habilidades sociales y las ventas.

·         Aprende mucho de algo. Hazte un profesional hiper especializado

Por lo visto muchas vocaciones han surgido de profundizar mucho en un asunto. Cuanto más se sabe de algo, más te gusta. Una vez finalizada la fase de experimentación, conviene poner el foco en una materia en lugar de seguir acumulando conocimientos superficiales sobre infinitos campos. Esta estrategia, además de ayudarte a aclarar tu vocación, también es útil para la entrada en el mercado laboral, pues te ayudará a definirte, profesionalmente hablando, y a diferenciarte de la competencia.


·         Fortalece tu red de contactos
Aunque aún no sepas con total claridad lo que quieres estudiar, hay una cosa que siempre necesitarás: contactos. Así que allá donde vayas dedícate al arte de hacer networking, pero tampoco te conviertas en una máquina de repartir tarjetas, simplemente habla con la gente, conócelos y, si estás de suerte, haz algún amigo. Recuerda que eres y serás tus relaciones.









Bibliografía




2 comentarios:

  1. La elección de carrera es un proceso que implica conocerte a ti mismo. En la medida en que te conozcas, será más fácil saber qué quieres, qué persigues en tu vida profesional, adonde quieres llegar y por lo tanto será más fácil tomar le decisión

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  2. Hace menos de un año, me encontré en la situación de tener que elegir mi carrera profesional, yo estaba perdida, no sabía que debía elegir y tampoco sabía si lo que iba a elegir era lo correcto, creo que esta es una de las situaciones que marcan la vida y trascendencia de una persona, y más en su desenvolvimiento social. Por ello mismo los jóvenes no deben tomarlo tan a la ligera y si es posible, pedir ayuda o recomendaciones de personas que hayan vívido lo mismo

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